sábado, 21 de diciembre de 2013

LA PREOCUPACIÓN




Leí por ahí en algún artículo de Psicología que las preocupaciones son comparables a un vaso con agua, donde el peso absoluto de ese vaso con agua no es lo importante sino el tiempo en que sostengamos ese vaso en nuestra mano. Definitivamente este ejemplo es una muy buena analogía que define exactamente la palabra preocupación en relación con una realidad que no podemos ni debemos evadir a la hora de avanzar en el sendero que hayamos elegido.
En primera instancia, desde el punto de vista semántico, la palabra PREOCUPACIÓN está formada por un prefijo: PRE y una desinencia: OCUPACIÓN. Esto quiere decir por una cuestion lógica que las preocupaciones deberían ser siempre algo así como la antesala a todo aquello de lo que nos debemos ocupar en la vida; pero solo eso. Y como a veces no puedo con mi genio me permito decirlo de otro modo mucho más práctico y por qué no más explícito? *Vamos escuchando la música y cambiando el CD compañeros*

Sucede que las preocupaciones por si solas no nos llevan a ninguna parte, solo si accionamos inmediatamente seremos capaces de cambiar el curso de nuestra historia. Si estamos preocupados por ejemplo porque el dinero no alcanza para llegar a fin de mes, porque nuestra relación de pareja está pesando demasiado o porque nuestros hijos están haciendo malas elecciones para con su vida, etc. deberíamos tomar solo el tiempo necesario para pensar y repensar alternativas de cambio e inmediatamente movilizarnos en dar soluciones a estos temas. Y todo aquello que no esté a nuestro alcance resolver, simplemente soltar y por qué no, delegar moderadamente algunas responsabilidades?. Estos casos que menciono y otros de igual peso emocional tienen que ver con algunas preocupaciones que no podemos evitar a la hora de una convivencia y/o a la hora de tener que hacer frente a un hogar y a una familia, aún así el modo de acción debe ser fluído y el cambio inmediato. Pero no puedo dejar de mencionar algunas otras preocupaciones que personalmente me causan mucha gracia como por ejemplo aquellos que viven preocupados porque el vecino se compró auto nuevo, porque la amiga tiene el mismo vestido que su hija, el pronóstico del tiempo anunció altas temperaturas o porque el calzado del año pasado ya no está de moda. Es increíble; pero real. Terribles mochilas eligen cargar algunos ehhhh jajaja. 
Indistintamente, sea cual sea el motivo de las preocupaciones no deberían demorar sentadas en nuestra mente por mucho tiempo porque todo pensamiento cruzado e inconsistente genera una especie de basura emocional a la que es difícil escapar cuando nos habituamos a vivir preocupados. Entonces, si no nos alcanza el dinero para llegar a fin de mes cubriendo todas las espectativas que teníamos en mente, establezcamos prioridades a la hora de cancelar deudas y de hacer gastos innecesarios. Si estamos conviviendo con personas conflictivas alejémonos de ellas de la forma más sutil posible; pero no nos quedemos estáticos porque la estática corroe. Si nuestros hijos son el problema ajustemos las normas de convivencia y en caso de no son aceptadas por ellos, entonces tomemos determinaciones que nos permitan salir airados de cualquier conflicto familiar. Tengamos en cuenta que no necesariamente alguien tiene que salir lastimado por esto, porque cuando reina el respeto y el diálogo entre las personas, las relaciones se acomodan a como de lugar, de otro modo solo queda soltar. 
Muchas veces he mencionado en mis escritos la frase: *Estoy viviendo mi mejor momento*. Esto no quiere decir necesariamente que viva despreocupada de la vida, que esté inmersa en una burbuja o que todo me resbale, porque tal como a todos los seres humanos también me pasan cosas; problemas y sinsabores no me faltan. El tema es que alguna vez aprendí a simplificar en vez de multiplicar y no fue tan terrible el asunto, muy por el contrario comencé a sentirme tan; pero tan liviana que hoy por hoy SOLTAR se me ha hecho casi una adicción jaja. Traigo a colación esto personal para que se entienda que no soy una mujer de libreto, tengo una vida como todos y problemas como muchos los tienen. No voy a negar que tengo serios problemas en casa con una de mis hijas, no siempre llego a fin de mes con mi sueldo y hay personas puntuales que parecen haber nacido para joderme la vida jaja; pero ahí vamos, planteando, definiendo y soltando. De un tienpo hasta acá ya no me hago cargo de nada que no me corresponda, no me dejo joder por nadie y quien decida estrellarse contra la pared que lo haga, jamás privaría a nadie de hacer sus propias elecciones, aunque me toque lamentar que sea justamente mi hija quien vaya hacia el mayor estrellato de su historia. La amo demasiado como para no dejarla vivir, solo me queda observar sus conductas y determinar lo que permito o no permito bajo mi techo, el resto es su elección y su vida.
Preocuparse sin ocuparse implica un gasto de energía casi absurdo y la vida puede dejar de ser un absurdo con solo comenzar a resolver todos esos conflictos que tanto mal le causan a la mente. Vivir preocupados solo genera un sin fin de interferencias a la hora de avanzar, la mente que no avanza se estanca y todo lo que se estanca se pudre. Entonces seamos inteligentes y bondadosos para con nosotros mismos y comencemos a resolver todo aquello que se nos pegó del pasado o del presente y soltemos. Para qué sumar peso si podemos sumar aprendizaje? Una vez más he aquí un problema de regla de tres inversa: A mayor aprendizaje menor es el peso emocional innecesario. 
Buena vida para todos mis amigos !!! 
Con el amor de siempre...
__Eliana Moyano.

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