martes, 1 de julio de 2014



En el mundo al revés el ser humano dejó de serlo. Nos escandalizamos ante las cosas más superficiales a la vez que naturalizamos la barbarie. Hemos perdido el sentido común para rendir culto a la Diosa codicia. ¿Dónde está el límite? ¿Hasta dónde tendremos que llegar? En la imagen, pinchos anti personas sin hogar (Londres, pleno Siglo XXI).
Un mundo mejor es posible y necesario. No esperemos más... Sí, se puede.


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